Arquitectura religiosa del Renacimiento en Álava(1530-1611)

  1. URRESTI SANZ, VIRGINIA
Zuzendaria:
  1. José Javier Vélez Chaurri Zuzendaria

Defentsa unibertsitatea: Universidad del País Vasco - Euskal Herriko Unibertsitatea

Fecha de defensa: 2016(e)ko otsaila-(a)k 03

Epaimahaia:
  1. Julio Juan Polo Sánchez Presidentea
  2. Pedro Luis Echeverría Goñi Idazkaria
  3. Begoña Arrúe Ugarte Kidea

Mota: Tesia

Teseo: 448609 DIALNET lock_openADDI editor

Laburpena

Esta tesis doctoral presenta una panorámica de la arquitectura religiosa en Álava durante los dos últimos tercios del siglo XVI, momento en el que se introduce y desarrolla el Renacimiento en el interior de los espacios sagrados. Hemos dividido la arquitectura religiosa alavesa del siglo XVI en dos momentos, el primero ocupa el segundo tercio de la centuria, y en el conviven las estructuras arquitectónicas góticas y las novedades renacentistas, principalmente decorativas. En el último tercio del siglo XVI y los comienzos de la siguiente centuria se desarrolla un segundo período en el que se asimilan y emplean esquemas clásicos, especialmente visible en el sistema de cubrición y en el uso de los órdenes. Estas innovaciones llegaron, en el segundo tercio, desde Burgos y Valladolid, a través de Oñate, y desde Andalucía, a través de Viana, en el último tercio. Los responsables de la introducción de estos cambios fueron primero nobles y burgueses vitorianos presentes en la Corte de Carlos V, como el licenciado Ortuño de Aguirre o el doctor Fernán López de Escoriaza, y, después prelados de la diócesis de Calahorra y La Calzada, como los obispos Bernal Díaz de Luco y Juan de Quiñones, o el vicario general Francisco de Vicio, que fueron difundiendo las novedades renacentistas, a la vez que los hidalgos vitorianos las introducían en sus capillas funerarias. Los artífices que levantaron estas iglesias fueron canteros sobre todo guipuzcoanos, vizcaínos y cántabros. En el primer momento destaca la presencia de los maestros guipuzcoanos que trabajaron en las obras patrocinadas por el obispo Rodrigo Mercado de Zuazola en Oñate, y en el último tercio los vizcaínos que estuvieron en contacto con los maestros responsables de la construcción de la portada de Santa María de Viana. A finales de siglo tomaron el relevo, los arquitectos cántabros que introdujeron los modelos clasicistas cortesanos desde Valladolid o Lerma.